
Luis Beláustegui intentará ser el primero en terminar la prueba en una moto de sólo 150 centímetros cúbicos de cilindrada, La KTM 150XC, un tercio de lo que usarán sus rivales. Los preparativos para un enorme desafío.
A los 46 años, con más de treinta sobre las motos y 22 en competiciones, el argentino Luis Beláustegui –radicado en EE.UU.- se prepara para uno de los desafíos más grandes de su carrera profesional y, por qué no, de su vida. Desde el 1 de enero, este fanático de las dos ruedas buscará ser el primero en completar el mítico Rally Dakar (que tendrá su tercera edición en Argentina y Chile) con una moto de 150 centímetros cúbicos de cilindrada (KTM 150XC), apenas un tercio de lo que dispondrán sus veloces rivales.
Su historia en el país del norte comenzó en el ’89, cuando llegó espantado por la hiperinflación argentina. En Kansas City, este maestro de escuela que no hablaba inglés comenzó a cimentar su vínculo con el motociclismo de competición.
Años después, volvió al país y armó un circuito de motocross en Tigre. Participó en la creación de la Federación Bonaerense de Motociclismo, de la cual fue el primer presidente. En el ’96, de regreso en EE.UU., comenzó con los “hare scrambles” (“enredo de la liebre”, una derivación del Enduro en la que pueden correr cientos de motos en competencias de dos horas de extensión) y luego se enamoró de los rally raid. Hoy el tiempo pasó, tiene tres pequeños hijos, es profesor de español en la Universidad de Missouri y su pasión está más viva que nunca. La necesitará para afrontar ese desafío global, técnico y humano llamado Dakar, de la mano del equipo ESLOQUEHAY Rally, que formó con amigos.